El espacio escénico y sus componentes:
El uso artístico de la luz:
Para hablar de diseño de iluminación primero debemos saber qué es la luz, ya que este fenómeno físico será manipulado y aplicado con un nuevo sentido y una función estética específica, convirtiéndose en una de las partes esenciales del fenómeno escénico.
La luz se entiende y reconoce como el fenómeno físico (radiación electromagnética) que hace visible los objetos y los espacios afectados por éste. Sin embargo, la luz, como fenómeno natural y artificial, es capaz de modificar la forma en que percibimos lo que nos rodea, afectando nuestra percepción espacial, objetual, emocional y sensorial; y como fenómeno artístico, es capaz de estimular la elaboración de ideas, crear estados y sensaciones para encender la imaginación.

Dentro del diseño de iluminación es fundamental decidir el lenguaje, el desarrollo de las atmósferas y su aporte dramático y estético a la puesta en escena. Esto, porque a diferencia del vestuario y la escenografía, la iluminación no tiene características materiales perceptibles al tacto. Solo al interactuar con el vestuario y la escenografía se genera una relación material con los objetos.
Destacaremos tres ámbitos:
Rol estético: corresponde al lenguaje que se utilizará en forma consciente en el proceso de realización y diseño, aportando atmósfera y guiando la narración visual.

Atmósferas: es uno de los factores de la calidad de luz, que junto a la temperatura y su poder reflectante, crean una idea en el imaginario del receptor, transformando el espacio y la percepción de éste.
Visualidad selectiva: es una guía para el espectador que aporta en la descripción, el orden y distribución espacial de los elementos. A diferencia del cine, donde la visualidad selectiva la efectúa el encuadre de la cámara, en las artes escénicas la visualidad selectiva se realiza a través de la composición lumínica y espacial de los elementos en dicho espacio, «enfocando» lo importante.

De esta manera, una imagen es una construcción o representación visual, que es también, en este caso, una extensión de la percepción que va más allá del sentido de la vista, si no que se amplía a lo auditivo, al olfato y lo táctil.

Por ejemplo: un objeto a contraluz se separa del fondo. En una lectura convencional, por jerarquía visual, este objeto tendría mayor importancia en relación al espacio que lo rodea. Sin embargo, a priori, la imagen con contraluz no es jerárquicamente más importante que una imagen sin contraluz; su valor será dado por el lenguaje de la puesta en escena.
Tipos de iluminación:
Cada luz posee una función específica:

- La luz cenital genera drama e intimidad en el personaje. Puede ser usada para monólogos (sin importar si la obra completa es un monólogo, o si se trata de solo una escena).
- La iluminación frontal hace ver todo lo que está de frente. Combinada con la luz lateral ilumina casi todo el espacio.


- La iluminación nadir o contra picado va desde abajo hacia arriba. Esta puede crear un ambiente de terror o macabro cuando éste va directo al actor.
- El contraluz se usa para crear siluetas de sombras. Crea un ambiente de misterio y permite hacerle la silueta al actor cuando la acompaña la luz frontal. Genera profundidad en el campo visual.

Escenografía teatral:
Podriamos decir que la definición de escenografía compete a todos los elementos visuales de una representación. Sin embargo, su especialización ha derivado en la definición de sus aspectos estético-espaciales.
La escenografía constituye el espacio concreto y atmosférico creado para ser habitado, física o virtualmente, en circunstancias preestablecidas por una ficción (no necesariamente impulsada por factores dramáticos), con el fin de narrar, representar, comunicar o producir una experiencia sensorial durante ciertos límites temporales concretos, definidos como un sistema de representación visual –temporal, espacial y significante. Son procesos que, comunicativamente hablando, se concluyen y se retroalimentan con la reinterpretación del espectador.
Ésta encuentra sus referentes y analogías en la realidad, interpretando y sintetizando formas, modelos y sistemas de ésta, integrándose como subsistema dentro del espectáculo y el universo visual de éste, para concluir su existencia ideal y material en la decodificación e interpretación del espectador.
El discurso escenográfico:
Así como el diseño de vestuario adquiere y delimita sus códigos en codependencia con el cuerpo del actor y el personaje, sucede lo mismo con la iluminación escénica que utiliza un sistema de códigos específicos, para ponerse en relacion con la escenografía.
La escenografía teatral debe ser la respuesta a un territorio, a las características de un recinto o a las condiciones técnico- espaciales ofrecidas para hacer posible una relación entre público y espectáculo.
Solemos imaginar esta relación como aquella derivada de un tipo específico de edificio provisto de butacas, una embocadura y un escenario emplazado en altura, como herencia de los edificios teatrales del siglo XVI, y por tanto un espectador frontal y pasivo.
Atendiendo a las creaciones escénicas que encontramos en pleno siglo XXI el público tiene la libertad de desplazarse o de habitar el mismo universo que los actores o personajes de la ficción, hasta llegar al abandono de las salas de teatro para salir a la calle, habitar espacios domésticos o multifuncionales. Han sido muchas las búsquedas del espacio escénico y el siglo XX ha sido el periodo de mayor experimentación al respecto.







La psicología del vestuario escénico:
El vestuario representa un sistema específico de significados, cuyas unidades se forman por el material, el color y la forma.
También tiene funciones prácticas (protección, pudor y adorno) y simbólicas, pero a efectos teatrales las funciones prácticas no se consideran, pues al pasar al escenario todo el vestuario se vuelve simbólico.

Las funciones simbólicas del vestuario son las siguientes:
- Actúa como signo de fenómenos naturales, como la edad y el sexo, pues en la mayoría de las culturas se diferencia la ropa de hombres y mujeres, de adultos y niños. Estas indumentarias no responden a diferencias biológicas, sino culturales.
- Indica nacionalidad o pertenencia a una región determinada.
- A menudo actúa como signo de pertenencia a un grupo , o creencia religiosa (hábitos del fraile, túnica naranja del monje budista).
- Distingue clases, castas y estratos sociales. Jerarquización.
- Actúa a veces como signo del estado civil, sobre todo en ciertos contextos culturales: esclavo/libre, soltera/casada.
- Diferencia profesiones: uniformes, monos de trabajo, batas, etc.
- Indica pertenencia a agrupaciones o corrientes sociales, políticas, artísticas, culturales, tribus…
- Indica también diferencias de situación. En nuestra cultura y en la mayoría está tipificado el vestuario adecuado para fiestas, bailes, entierros, sueño, etc.
- Define a veces la identidad individual por diferenciación, pues indica el grado de aceptación de la norma social y sus valores. Puede indicar también situaciones individuales pasajeras, como el estado de ánimo y las emociones.
En cualquier caso, el vestuario teatral denota siempre la ropa del personaje representado y puede adoptar todos los valores y realizar todas las funciones simbólicas en relación al personaje, las mismas que cumpliría en relación a su portador en la vida social. Además tiene funciones simbólicas adicionales:
- Puede indicar el clima del lugar en que se desarrolla la acción, así como el paso del tiempo.
- Puede significar la época histórica.
- Puede caracterizar al personaje: carácter y estado de ánimo.
- Puede usar códigos mitológicos: ángel, demonio, dioses paganos, etc.
Del mismo modo, puede desempeñar funciones simbólicas generales, que no se refieren sólo al personaje, sino a la representación completa. Similitudes y contrastes en color, líneas y materiales indican a veces relaciones entre personajes o subrayan el significado especial de uno de ellos o de varios.
También puede establecer relaciones con el decorado, que pueden referirse a la atmósfera general, al ambiente de la representación, incluso a determinadas ideas simbólicas. Es decir, el vestuario teatral rebasa las funciones realizadas por el vestido en la vida social.

Las funciones simbólicas del vestuario teatral han estado condicionadas por la época y por la función concreta del teatro en cada momento. En latragedia griega tenía la función de diferenciar al héroe del resto de los personajes. En el teatro medieval distinguía a los personajes bíblicos de los personajes comunes (soldados, mercaderes, frailes, etc.). En el teatro burgués del siglo XIX era prioritaria la función social e histórica del vestuario. En las vanguardias del siglo XX se daba predominio a la función simbólica general (relaciones entre personajes, con el decorado y con el ambiente general).
En ciertas formas de teatro el código teatral del vestuario no coincide con la indumentaria social al uso, como ocurre en la Ópera de Pekín y en muchas formas teatrales asiáticas. Usan un código teatral disociado que sólo se puede entender en el contexto de la representación misma.
El sistema de signos del vestuario se relaciona con los otros dos sistemas de la apariencia externa del actor: la máscara y el peinado, pero también con los gestos y movimientos escénicos, pues el vestuario los puede condicionar, acentuar o limitar; impone mayor o menoramplitud y puede apoyarlos y potenciarlos por otra parte. Vestidos estrechos no permiten los pasos largos, por ejemplo, ni el miriñaque o el corsé una gran amplitud de movimiento, pero un vestido de vuelo ligero subraya el movimiento y el gesto.
Como conclusión, la apariencia externa del actor sólo sugiere y anuncia una identidad del personaje, pero tiene que concretarse en la construcción que el actor haya hecho de él; la identidad total se logra con los signos lingüísticos y paralingüísticos, gestos, movimientos y mímica, y se da en el transcurso de un proceso por superposición de signos.