El vestuario escénico a lo largo de los tiempos ha ido evolucionado y se ha visto influenciado de forma directa con respecto a la época historia en la que se sitúa.
Se puede ubicar en el transcurso del tiempo dos grandes grupos que comparten características decorativas y relatan por sí solas una tendencia común dentro del diseño teatral:
El diseño en función dramática caracterizado por explotar al máximo los convencionalismos teatrales a partir de la simplificación máxima de los elementos de la escena, dejando de lado el aspecto pictórico-descriptivo del decorado. A este grupo pertenece el teatro clásico antiguo, el teatro oriental y el de inicios de la Edad Media.
La escenografía ilusionista sería el segundo grupo, basado en un espacio escénico reducido, donde el movimiento y acciones de los actores se reduce a un pequeño recinto custodiado por bastidores y telones. A este grupo pertenece la parte final del teatro de la Edad Media, llegando a su plenitud en el Renacimiento con las óperas y ballets de entre los siglos XVIII y XIX.
Siglo VI a.C – Siglo V
La antigua Grecia:
En Grecia nació el teatro entendido como arte dramático haya evolucionado a partir de los antiguos rituales religiosos.
El actor griego fue respetado y honrado, ya que en la antigua Grecia el teatro pasó de ser una fiesta a convertirse en un acto social, donde en sus comienzos el público participaba y a medida que fue evolucionado se convirtieron en observadores y es lo ello que el teatro cogió un carácter educativo y moralizante para que de este modo el espectador pudiera sentir la tragedia del argumento como una catarsis.
Los actores eran exclusivamente hombres incluso para la representación de los personajes femeninos. Solían interpretar obras en la que los personajes protagonistas eran seres sobrenaturales o grandes héroes.
Las prendas básicas del vestuario escénico griego eran:
- El chitón (túnica): llegaba hasta los tobillos ceñido bajo el pecho por medio de una faja estrecha. A diferencia de chitón civil, el usado en el teatro llevaba costuras laterales tenía mangas largas hasta la muñeca o hasta medio brazo. Además el tratamiento del tejido era diferente, ya que llevaba motivos de gran tamaño dibujados o bordados.
- El manto.

Los griegos aplicaron los efectos psicológicos de color a la indumentaria escénica dotando de carácter simbólico a la vestimenta las formas y los colores. Por ejemplo cuando representaban a los reyes el chitón era púrpura y el manto blanco.
También llenaban de psicología la forma de la indumentaria, ya que por ejemplo los esclavos eran representados con la llamada exómide, que es la túnica corta que deja el hombro y brazo derecho libre.
Hacían uso de accesorios para referenciar e informar características del personaje: como un escudo para un soldado, cetros para los Reyes, bastones para los ancianos, espadas para los héroes y una corona de laurel para los mensajeros.

El atuendo escénico en Grecia se completaba con ellos de las máscaras (elementos puramente dramáticos y representativo). El comienzo de su uso fue para posibilitar que un actor interpretase diferentes personajes ya que solamente requería un cambio de máscara.
La antigua Roma:
En Roma las artes escénicas sufrieron una transformación, actuar ya no era una profesión respetada, por lo que pasó a ser un oficio practicado por personas de baja condición o incluso por esclavos.
Los personajes se presentaban en la escena mostrando una imagen anticipada con prendas que los representaba: el mensajero y el viajero con sombrero y paénula (capote), el soldado con espada y clámide, el aldeano y el criado con túnica corta, etc



Siglo V – Siglo XIII
La Edad Media:

Las artes escénicas se basaban en el entretenimiento, la puesta en escena era en carrozas o escenarios móviles, y los espectadores se colocaban alrededor.
Es por ello que el actor era un nómada, de una clase media-baja, donde existían populares profesiones como juglares, bufones, trovadores…. siempre interpretaban obras folclóricas, farsas y dramas en la que los actores eran anónimos.
El vestuario escénico que utilizaban era muy colorido para llamar la atención mediante la fantasía. Vestían prendas contemporáneas y sobre ella se ponían elementos con los cuales se podía identificar características de ese personaje.

Siglo XIV – Siglo XVII
El Renacimiento:
Durante este periodo surge “La commedia Dell’arte” desde. 1570 a 1580 se consolidó definitivamente afianzándose y desarrollándose junto con todos sus elementos artísticos fundamentales: la máscara, los dialectos, las improvisaciones, las bufonadas, etc.
La máscara surge como reflejo del espíritu de la sociedad italiana de mediados del siglo XVI, es por ello que serán empleadas como elemento de expresividad de la sátira social.
Y en esta época fue el origen de los bufones o zannis, que aparecían siempre en dúo:
- Briguella: es un personaje inteligente, astuto, malicioso y ocurrente a quien nadie detiene sus negocios. Viste un camisón con aplicaciones verdes y amarillas sugiriendo levemente la forma de casaca, además lleva sujeto al cinturón una espada.


- Arlequín: es un personaje sencillo e ingenuo, es alegre y anda por la vida sin alterarse por nada, es por ello que su fortuna suele ser mala pero pese a ello no se aflige. En definitiva es un criado bobo, burlado y apaleado. Inicialmente vestía con un traje blanco el cual ha ido evolucionando y siendo remendado con telas de colores. Se ha conseguido un patrón simétrico para cubrir la totalidad del traje blanco con formas de rombos, cuadrados y triángulos conformando así su traje definitivo, lleno de color.
- Polichinela: este personaje es el más famoso de la zona del sur, es tanto rural como de ciudad. Sus personajes suelen ser pastor, contrabandista y también bandolero. Es un alcahuete, estafador, borracho, convirtiéndose en una expresión del abandono personal cómico. Afrontar sus problemas con filosofia: cantando. Su vestuario es el único que permaneció blanco: viste camisón y calzones, un gorro puntiagudo, una espada y su máscara tiene una gran nariz.

Los italianos se expandieron por Europa para transmitir y enseñar sus técnicas teatrales, el culto a la acción dramática y la puesta en escena, y fue así como “La comedia dell’ arte” resultó ser la primera escuela europea de artes escénicas.
El concepto teatral más importante durante el renacimiento fue la verosimilitud que consiste en reproducir la apariencia de realidad. Es por ello que van a estudiar la perspectiva y mediante el decorado van a desarrollar la ilusión de profundidad, y de estar en lugares icónicamente reales.
Lo emblemático, la escenografía simbólica y la realidad selectiva de la Edad Media, va a dar paso al ilusionismo.

Siglo XVII – Siglo XVIII
El Ilusionismo:
Como ya se ha mencionado, esta tendencia tiene de antecedente la Edad Media tardía, con el perfeccionamiento de la tramoya (teatro a la italiana) y decorados de los misterios.
Los Misterios en el contexto teatro europeo es el drama religioso que pone en escena pasajes de la sagradas escrituras. Se representaban inicialmente dentro de los templos o en sus pórticos y más tarde en las plazas de las poblaciones.
El ilusionismo se caracteriza por el uso de telones o paneles pintados en los que se intenta reproducir el lugar donde transcurre la acción. Se comenzó a usar la decoración como recurso dramático.
Con la aparición de un espacio arquitectónico fijo como espacio escénico se comenzó a desarrollar en salas de cortesanas, luego en corrales, hasta llegar a su máximo esplendor en los primeros edificios teatrales. Y al surgir el teatro “a la italiana” comienza a crearse el espacio escénico como una “caja de ilusiones” donde los pintores despliegan su maestría creando decorados representativos.

Y en las primeras representaciones en estos edificios construidos se vieron las primeras grandes inversiones en la confección de la indumentaria escénica, siendo la “magnificencia” del vestuario un gran atractivo, ya que estas actividades comenzaron a llamar a atención en las cortes, como entretenimiento, cuyo mayor esplendor fue en el siglo XVII en especial para la corte del Rey Luis XIV en Francia.
Y es por ello que cabe destacar a artistas cómo Daniel Rabel (1578-1637) cuyo trabajo consistía en realizar el decorado y el diseño de vestuario para los espectáculos que se celebrarían para la corte.
Cabe destacar que a pesar del gran lujo de la vestimenta carecían de veracidad histórica. Por ejemplo Cleopatra podría vestir como una dama de la corte o Julio Cesar llevar un jubón de terciopelo y botas del siglo XVII. No obstante en algunas creaciones se intentaba diferenciar el enfoque de la indumentaria escénica según el género: en la comedia se mantenía la contemporaneidad de la ropa y en la tragedia se observaba un interés por marcar el carácter y origen de los personajes: los Reyes con corona, los romanos con coraza, los turcos con turbante, etc.

Y el siglo XVIII es considerado como la era suprema del efectismo en la escena al encontrar en la ópera el medio ideal para su desarrollo. Se comsolidó así Italia como la sede principal de los artes escénicas.
Siglo XIX
“La cuarta pared”
El Clasicismo, el Romanticismo y el Realismo transitaron como escuelas de arte escénico sin variar la tendencia ilusionista del diseño. Y solamente se logró romper definitivamente con la rigidez en la reproducción de los ambientes cuando los géneros se permitieron una mayor libertad en la disposición de los telones. Asímismo a partir de romanticismo se agregaron a la escena elementos arquitectónicos integrados y apareció el concepto “cuarta pared” donde se incorporaban paredes y techo a la mayoría de las puestas en escena, todo ello hizo evolucionar a los efectos de iluminación incluso promocionaron la utilización del gas para la iluminación teatral.
El Naturalismo:

Evolucionó el arte de la interpretación y se exigió un decorado esencialmente real con rechazo a los efectismo en la escenografía que se empleaba en el ilusionismo. Y es por ello que el espacio escénico se llenó de muebles, abundante utilería y cortinaje entre otros elementos.
La característica esencial era el naturalismo escénico. Este término se acuña sustituyendo todo aquel objeto bidimensional que estaba en la escena por elementos tridimensionales reales.
Lo que se pretendía transmitir con ello era que el espacio escénico era una “prolongación de la vida“. Por lo tanto el vestuario escénico también debía de ser real.

El simbolismo:
Este periodo transcurrió paralelamente al naturalismo en la última década del siglo XIX, influenciado por los movimientos literarios renovadores, donde aparecen montajes de teatro simbolista cuyo mayor exponente fue la obra de Maeterlinck.
Este movimiento da enfásis a una postura anti-naturalista, expresando una idea en la que su función principal era crear mitos y dramaturgia.
Con ello el teatro se considerará una “obra de arte” comienzando a aparecer funciones profesionalizadas como la figura del director. El cual tenía bajo su único control toda la obra y se le consideró el “creador artístico”.
Los simbolistas hicieron una llamada a la des-teatralización eliminando todas las tecnologías escénicas del siglo XIX del espacio escénico, sustituyéndolo por la espiritualidad, los signos y la simbología, dando importancia a la provocación de una respuesta no racional del espectador y a la interpretación personal de la propia obra.
Siglo XX
Las tendencias que se derivan de las reformas escénicas del siglo XX:

Con la llegada del siglo XX se rompió en la sociedad los valores ideológicos aburguesados, dando lugar a movimientos populares como las vanguardias artísticas y el origen del arte moderno.
Es por ello que se quiso recuperar la verdadera esencia de la teatralidad, rompiendo “la cuarta pared” y adaptando mediante innovaciones, la tradición teatral occidental y oriental.
Junto con esta libertad para la creación de arte escénico hubieron objetivos comunes bien definidos. Se firmaron tratados y manifiestos del nuevo concepto de arte escénico:
- Considerar a la puesta en escena como punto esencial del hecho teatral, propiciando la flexibilidad del texto dramático a fin de caracterizar al texto representacional.
- Reconocer al teatro como convención, como receptáculo de experiencias, como lugar de reflexión ideológica.
- Nueva valoración del decorado y de la luz como medios expresivos fundamentales de la escenificación.
- Búsqueda de la ruptura de la barrera existente entre la sala y la escena fundiendo ambas en un espacio común.
- Combate a la ilusión escénica, repudio a los decorados de papel o pintado como necesidad de despojar a la escena de toda invitación realista (de todo carácter descriptivo)
- Experimentación en espacios escénicos no convencionales y con nuevo uso de materiales.
- Importancia de la creación de ambientes evocadores recurriendo al símbolo como medio artístico fundamental
- Introducción al dinamismo en la escenografía: tanto en su sentido objetivo, a través del ritmo y movimiento, como subjetivo generado por la composición plástica de la escena.
Una vez se desarrolló el movimiento vanguardista se consolidaron diferentes tendencias escénicas inspiradas en el arte del momento:
El Expresionismo:
Esta tendencia se caracterizó por la búsqueda de la expresividad máxima a través de todas las partes que integraban la puesta en escena.
El objetivo esencial era conmover al público, haciendo además planos de acción simultáneos, donde las escenas concluían con un dramático apagón y no con la bajada del telón habitual.

El Dadaísmo:
El dadá nació en un contexto bélico en la Primera Guerra Mundial en la Suiza neutral. Este movimiento implicó una actitud más que un estilo. Proclamaban el anti-arte de protesta, con expresiones oníricas-satíricas basándose en el absurdo y el caos.
En la representaciones utilizaban máscaras y formas geométricas. Además apareció una subtendencia en la que se robotizaba, deshumanizaban y realizaban ballets mecánicos.

El dadaísmo posteriormente dejará la herencia al happening y la Performance.
El Surrealismo:
Este movimiento se resume en la expresión escenográfica que sintetiza todas las tendencias renovadoras del momento. Tanto el decorado como el vestuario y el texto de la representación escénica se basaba en una estética del absurdo sin ningún interés de veracidad histórica ni de ubicar la época y el lugar de la acción.

Se introducen imágenes cinematográficas en la escena, como recurso estilístico de la atmósfera del espacio escénico.
El Futurismo:
Esta corriente artística de vanguardia tiene origen en Italia, donde hubo influencia tanto literaria como plástica. Fue en el teatro , o performance, donde se utilizó como medio para la expresión de sus teorías.

Apareció oficialmente la performance como medio de comunicación anti-convencional, se llevaban a cabo con representaciones de música experimental, y los actores reaccionaban con movimientos mecánicos al ritmo de “ruido de máquinas”.
Como resultado se obtuvo una mezcla de teatro, danza y elementos efectistas.
Buscaban como fin asombrar al espectador y lograr su participación durante el espectáculo.
El diseño de vestuario, la decoración, la iluminación y la música se comportan como un conjunto, para evocar “sincronismo psicológico en el alma del espectador”
El constructivismo:
Teatro ruso y posteriormente soviético, constituyó uno de los pilares de la vanguardia escénica mundial.
La decoración del espacio escénico se ha considerado en la historia una de las representaciones más arriesgadas dentro de la función estética.
Y diseño de vestuario y la escenografía estuvo a cargo del reconocido pintor Kasimir Malévich, quién desarrolló una obra cubista basada en telones de fondo con formas cónicas y espirales, y de trajes hechos de cartón que parecían armaduras al estilo cubista.

Los actores llevaban las cabezas cubiertas con “máscaras-tocados” más grandes que el tamaño habitual hasta la fecha, consiguiendo además mediante los gestos, la sensación de apariencia de títeres.
La Bauhaus:
Esta tendencia influye sobre la escena plástica, teorías teatrales y diseño, y constituyen un fenómeno artístico aparte.
En este movimiento se desarrolla la “sensación de espacio” y “volumen sentido” mediante formas visuales planas sin profundidad visual. Dónde decorado y diseño de vestuario marca, y demuestran sus teorías respecto a la profundidad, el color y la armonía.

La relación entre pintura, escultura y teatro tuvo su máximo exponente con el Ballet Triádico (1922-1926) el cual obtuvo gran fama internacional, llevando 18 trajes en 12 danzas.
Trajes diseñados con volúmenes, geometría y el más puro sentido colorista, que contribuían con los movimientos mecánicos , ya perfeccionados, de los bailarines.
El Teatro-Gráfico:
Esta tendencia se caracterizó por incorporar elementos visuales al espectáculo: proyecciones de vistas fijas o partes de filmes.
Este tipo de movimiento fusiona la ciencia y el arte. Fué un recurso habitual en las Performance del arte surrealista. En ocasiones se incorporaban fragmentos de películas que evocaban a los sueños del subconsciente o del alma.

Las segundas vanguardias 1960-1970 y tendencias actuales en la plástica escénica:
Esta etapa se considera el antecedente directo a las técnicas de artes escénicas actuales.
Desde 1960 se potencia y dirige la puesta en escena para buscar la reacción de los espectadores, considerándose un teatro más “activo” Es en ese momento en el que aparece el término “diseño ambiental”
Diseño ambiental:
Se busca mediante la atmósfera la inmersión del público , por lo tanto se consigue un efecto de fusión entre el patio de butacas y el espacio escénico.
Con ello aparece el happening (arte vivo), donde el público e intérpretes se unen en una acción común. En estas representaciones se mezclan las danzas minimalistas, el teatro conceptual, el body art…

Diseño tecnológica:
Evoluciona la música y los efectos sonoros. Con la aparición de los controles electrónicos de música (mesas de sonido y altavoces)
También evoluciona los elementos mecánicos aplicados al escenario, con plataformas giratorias o movimientos hidráulicos. Elementos inflables y láseres como aplicaciones de iluminación.
En cuanto al vestuario escénico aparecen multitud de materiales innovadores como: plásticos, sintéticos, látex…


A partir de 1990’s la consolidación del postmodernismo como pensamiento se reflejará en todas las capas del arte, marcando el fin de la línea que separaba las diferentes disciplinas y creaciones artísticas. Ello pone fin a lo que fue un siglo de búsqueda del concepto de “teatro oficial” concluyendo con una cultura de masas ecléctica, respondiendo a la demanda del público y de los creadores de obras artísticas, siendo imposible determinar una tendencia como influencia única.
