Hilando significados: Moda y metáfora con Pink Rys.


RYB – Introducción a la corsetería:

El mundo de la corsetería abarca un rico tapiz de prendas diseñadas para dar forma, sostener y realzar la forma humana a lo largo de la historia. Si bien la moda contemporánea a menudo aplica el término «corsé» de forma general a varias prendas que realzan la figura, existen claras diferencias históricas y funcionales entre justillos, corsés, stays o cotillas, corpiños y bustiers. Estas diferencias reflejan no solo preferencias estilísticas, sino actitudes sociales en evolución hacia la modificación corporal, la expresión de género y las necesidades prácticas de diferentes épocas.

Muchas prendas son vendidas como corsés cuando, técnicamente, no lo son.

Diferencias entre stays, cotilla, corsé, justillo, corpiño y bustier:

Stays o cotilla:

Los stays (correctamente referidos en plural) representan una etapa evolutiva crucial en el desarrollo de la ropa estructurada. Utilizados por mujeres durante los siglos XVII y XVIII, los stays constituyen el antecedente directo del corsé del siglo XIX. En español, el término equivalente es «cotilla». Sin embargo, a diferencia de la corsetería posterior, estas prendas presentaban características estructurales distintivas que las diferenciaban de las concepciones modernas de la corsetería.

Características y construcción

Los stays se extendían más arriba en el cuerpo que los corsés posteriores, con tirantes para los hombros y un escote alto tanto en la parte delantera como trasera. Su diseño creaba un envoltorio completo de la parte alta del torso, proporcionando mayor rigidez al pecho femenino e imponiendo una postura erguida, acorde con los ideales de la época respecto a la feminidad y el comportamiento.

La forma de los stays generalmente terminaba a la altura de la cintura, generando una silueta cónica sin prolongarse hasta la cadera. Su sistema de cierre consistía en lazadas ubicadas en la parte frontal o desde la cintura, pudiendo finalizar en forma recta o con faldillas sueltas.

Influencia en la postura:

Algunas versiones de los stays incorporaban tiras o cintas prolongadas desde los tirantes, que se cruzaban en la espalda y se ataban al frente. Este diseño obligaba a la portadora a mantener una posición de espalda recta con los hombros hacia atrás. Esta función postural refuerza la idea de que la vestimenta no solo moldeaba la figura, sino que también actuaba como un mecanismo de control social y estético, comunicando estatus y refinamiento.

Materiales y refuerzos:

El nombre «stays» deriva de los materiales de refuerzo insertados en canales dentro de la prenda, otorgándole su estructura rígida. Inicialmente, estos refuerzos se fabricaban con madera, pero con el tiempo fueron reemplazados por cartílago de ballena, que proporcionaban una combinación de rigidez y flexibilidad. Los materiales textiles utilizados para su confección incluían algodón, seda y, de manera destacada, coutil, un tejido especializado en corsetería caracterizado por su resistencia y estabilidad dimensional.

El coutil es un tejido de algodón con ligamento de sarga de espiga, lo que le confiere una estructura robusta y resistente. Su tacto es ligeramente áspero y su consistencia se debe a una trama muy apretada, lo que evita la necesidad de un apresto. Este material se ha mantenido como una opción clave en la fabricación de corsés y sujetadores.

El busk y la postura:

Una característica distintiva de muchos stays era el «busk», una pieza de madera insertada en el centro frontal de la prenda. De tamaño y forma similar a una regla escolar, este elemento cumplía varias funciones:

  • Mantenía el frente del corsé plano.
  • Separaba los senos para lograr la silueta deseada.
  • Impedía que la usuaria se doblara en la cintura, obligándola a movilizar las caderas en su lugar.

Este componente contribuyó a la creación de una postura erguida y digna, asociada con la nobleza y el refinamiento de la época. Con el tiempo, el busk evolucionó en un cierre metálico articulado, desempeñando una función similar de refuerzo y fijación.

Usos y consideraciones prácticas:

Los stays no se usaban directamente sobre la piel, sino sobre un camisón o camisola de lino. Esta capa interna protegía tanto la prenda estructural de los aceites corporales como la piel de la usuaria del contacto directo con los materiales rígidos. Este sistema de capas respondía a consideraciones de higiene y conservación de las prendas, en una época donde el lavado era un proceso laborioso y los corsés se limpiaban con poca frecuencia.

Contrario a los conceptos erróneos populares, los stays y las cotillas de la era de la Regencia no estaban diseñados principalmente para la reducción de la cintura. Su función primordial era levantar el busto y proporcionar una base lisa para las prendas externas. De hecho, hasta la introducción de los ojetes metálicos (1828) y los busks metálicos de dos piezas (1829), la compresión extrema mediante cordones ajustados era prácticamente imposible, ya que la tela o los orificios del cordón cedían antes de lograr tal modificación de la figura.

Stomacher: Complemento decorativo.

Resulta pertinente mencionar el stomacher o «pieza de estómago» como elemento complementario fundamental en la indumentaria histórica. Este componente triangular decorativo se colocaba sobre los stays o cotilla, cubriendo el pecho y el estómago, con una función primordialmente estética.

Documentado desde el siglo XVI, el stomacher adquirió particular relevancia durante la moda isabelina y el posterior estilo Luis XIV, cuando su visibilidad aumentó considerablemente. Fabricado con tela endurecida mediante cartón o ballenas, el stomacher se decoraba profusamente con piedras preciosas, hilos de oro y plata, y bordados multicolores.

Este elemento se fijaba al stays mediante alfileres en diversos puntos, y frecuentemente incorporaba pequeñas piezas específicamente diseñadas para atar las cintas del vestido base, demostrando la naturaleza interconectada de los sistemas de indumentaria históricos.

Justillo: prenda de soporte tradicional española.

El justillo es una prenda femenina sin mangas que ajusta el tronco superior, desde los hombros hasta la cintura. A diferencia del stays, no está diseñado para modificar la silueta mediante compresión extrema, sino para proporcionar cobertura y cierto soporte. Se distingue por su cierre frontal, que podía consistir en cordones, botones o, en versiones posteriores, corchetes y ojales, mientras que la parte posterior permanecía completamente cerrada. Esta característica lo hacía más práctico y permitía a las mujeres ajustarlo sin necesidad de ayuda.

Desde un punto de vista etimológico, el término “justillo” proviene del latín (“justo” o “exacto”), al que se añadió el sufijo diminutivo “-illo”, haciendo referencia a su ajuste preciso al cuerpo. En algunas regiones se le ha llamado “corpiño”, palabra de origen gallego que significa “cuerpecito”, resaltando su función de cobertura y su relación con la anatomía femenina.

El justillo tuvo un papel fundamental en los trajes tradicionales de diversos países, especialmente en España, donde formó parte del vestuario femenino cotidiano hasta bien entrado el siglo XX. Su uso como prenda exterior lo diferencia del corsé y del bustier, que son principalmente prendas interiores a lo largo de la historia.

Evolución y significado cultural:

Durante siglos, el justillo fue la principal prenda de sujeción del pecho para las mujeres españolas. Con el tiempo, fue reemplazado por prendas más modernas, como el ajustador, el sostén y finalmente el sujetador.

Más allá de su función práctica, el justillo representa una concepción cultural particular de la vestimenta femenina. A diferencia del corsé, que podía imponer una silueta rígida mediante estructuras de ballenas y cordones ajustados, el justillo equilibraba las necesidades estéticas con el confort y la movilidad siendo una prenda democrática (para todas). Este enfoque moderado en la modificación corporal refleja una sensibilidad distinta hacia el cuerpo femenino en comparación con otras tradiciones europeas.

En definitiva, el justillo no solo es un elemento icónico del vestuario histórico español, sino también un testimonio de la evolución de la moda y su interacción con los ideales de belleza, la funcionalidad y la comodidad a lo largo del tiempo.

El Bustier: evolución y adaptación moderna:

El bustier es una prenda de origen francés cuyo nombre proviene de buste (busto), y cuya función principal es realzar y proporcionar soporte al pecho sin modificar drásticamente la silueta. Aunque comparte similitudes visuales con el corsé y el corpiño, se distingue por sus características funcionales y su uso predominantemente como prenda interior.

A diferencia del corsé, cuya estructura rígida busca comprimir la cintura y remodelar el torso, el bustier está diseñado para levantar y sostener el busto aplicando una ligera presión sobre la caja torácica superior. Este cambio en su construcción refleja una evolución en las actitudes contemporáneas hacia la moda y la modificación corporal, favoreciendo la exaltación de los rasgos naturales sobre su alteración extrema.

Estructuralmente, el bustier es más corto y flexible que el corsé, generalmente cubriendo solo hasta las costillas o la cintura, sin extenderse a las caderas. Esta característica lo convierte en una opción más cómoda para el uso prolongado y permite su versatilidad como prenda tanto interior como exterior. Su diseño ha sido adaptado a distintos contextos, desde ropa íntima hasta vestidos de novia o de noche, consolidándose como un elemento atemporal dentro de la moda contemporánea.

Corsé: evolución, estructura y transformación:

El corsé, derivado del francés corset (diminutivo de corps), es una prenda interior estructurada diseñada para ceñir el torso desde debajo del pecho hasta las caderas. Su origen se remonta a la evolución de la cotilla o stays, de la cual se diferencia por la ausencia de tirantes y un escote más bajo, especialmente en su versión del siglo XIX.

La función principal del corsé, a diferencia del justillo o el corpiño, era modificar la silueta mediante la reducción de la cintura femenina, utilizando varillas de acero o huesos de ballena para moldear el cuerpo y lograr la característica figura de reloj de arena.

Este tipo de modificación corporal, en algunos casos, llegaba a generar deformaciones permanentes en el torso, lo que convierte al corsé en uno de los ejemplos más extremos de control estético en la historia de la indumentaria occidental.

El término corsé fue documentado por primera vez en francés en 1239 y en español en 1766 con el significado de “prenda interior que ciñe el cuerpo”. Cuando se introdujo en la moda española, la Real Academia Española lo describió en 1780 como una “voz recién introducida del francés”, refiriéndose a una prenda más ligera y flexible en comparación con las rígidas cotillas acolchadas con ballenas de épocas anteriores. Esta diferencia llevó a que, en 1791, comentaristas de moda recomendaran abandonar las cotillas en favor de los corsés, considerados más cómodos y modernos.

El corsé tradicional se caracteriza por su estructura rígida, con varillas y cordones ajustados diseñados para modificar la silueta natural. Su diseño abarcaba desde sobre/debajo del busto hasta la cadera y requería un ajuste personalizado para lograr efectos dramáticos. Durante los años 1800 se realizaron distintos cambios en la estética del corsé. El ‘tight lacing’ corseting o entrenamiento de la cintura, atado muy apretado, necesitaba de la ayuda de una segunda persona para ceñir la prenda.

Más allá de la moda, el corsé también tuvo aplicaciones médicas. En 1842, surgió el “corsé mecánico”, un dispositivo ortopédico utilizado para corregir desviaciones de la columna vertebral. Esta funcionalidad terapéutica se consolidó hasta el punto de que el término “corsé ortopédico” fue incorporado al Diccionario de la Real Academia Española en 1970.

A finales del siglo XX, el corsé experimentó una transformación funcional significativa: dejó de ser una prenda de uso obligatorio dictada por convenciones sociales para convertirse en un complemento de moda ocasional, liberado de las restricciones estéticas y normativas que lo caracterizaron hasta la década de 1950. Así, lo que una vez fue símbolo de opresión y moldeado corporal extremo se convirtió en un elemento de expresión estilística y estética, reinterpretado en el ámbito de la moda contemporánea.

Tipologías según su forma:

Tipos de ballenas:

1 – Whalebone (Baleen)

Los estibillos y corsés antiguos del siglo XVIII, la época victoriana y la era eduardiana solían estar endurecidos con hueso de ballena. Baleen es un sistema de alimentación por filtro dentro de las bocas de las ballenas. Whalebone era flexible, rígido y ligero y podía moldearse con calor y humedad. Por lo tanto, con el tiempo, los corsés con hueso de ballena adaptados a las curvas del cuerpo y también podrían moldearse al vapor.

La espina de ballena no es hueso, pero tiene un fuerte parecido con los cuernos del ganado y las uñas y el pelo de otros animales. Al preparar las cuchillas crudas con fines comerciales, primero se hierven en agua durante varias horas, hasta que estén lo suficientemente suaves como para cortarlas fácilmente con un cuchillo. Luego, los trabajadores los cortan en diferentes longitudes y grosores, después de lo cual se tiñen de negro». (Un diccionario completo de productos secos, 1892)

En la era eduardiana, la espina de ballena se volvió escasa y cara. Por lo tanto, los eduardianos experimentaron con diferentes sustitutos, pero nada era obviamente tan bueno como la hueso de ballena real para los corsés.

2 – Feather bone:

La espina de plumas era un sustituto de la espina de ballena en la era eduardiana. La espina de plumas estaba hecha de plumas y era más flexible que la espina de ballena. Por lo tanto, se usó menos para corsés y más para corpiños de vestir, para cinturones y como soportes para el cuello.

“Featherbone. Un sustituto de la hueso de ballena, hecho de las plumas de las aves domésticas; patentada en 1882. Las plumas se cortan en tiras que se retuercen, los cordones resultantes se envuelven con hilos finos y se presionan en plano. […] tiene una elasticidad, resistencia y durabilidad maravillosas”(A Complete Dictionary of Dry Goods, 1892).

3 – Horn:

El cuerno fue otro sustituto de la hueso de ballena. Al igual que la hueso de ballena, podría moldearse con calor y humedad.

Los cuernos del buey se separan fácilmente en capas. El primer paso en el tratamiento del cuerno es separar el núcleo óseo. Para este propósito, se macera varias semanas en agua para que el núcleo se caiga. La punta sólida del cuerno se corta. El resto, ya se ha cortado en longitudes cortas o entero, se ablanda mediante inmersión en agua hirviendo. Las piezas luego se abren con un cuchillo de punta afilada y se extienden de plano. Las piezas, ahora llamadas planas. Tales placas, cuando se separan, se raspan con un cuchillo de filo alambre hasta que sean lo suficientemente delgadas, y luego se frotan con un paño de lana sumergido en polvo de carbón y agua, luego con piedra podrida, y, por último, se pulen con virutas de cuerno. El cuerno se puede teñir hirviendo en infusiones de varios ingredientes de colores

Esto se fabrica principalmente en Francia a partir de cuernos sudamericanos, y el material se importa cortado en tiras estrechas listas para su uso. […] Todavía no se ha encontrado nada tan bueno como la espina de ballena o el cuerno». (Un diccionario completo de productos secos, 1892)

4 – Caña y madera:

La caña es flexible, como el avellano y el sauce, se usaba a veces en estancias del siglo XVIII. Pero ambos podrían romperse, por lo que solo se usó como sustituto barato de las ballenas reales.

Y en la época de la Regencia y victoriana, la madera como el roble se usaba a menudo para el busto en la parte delantera del corsé.

5 – Hueso de ballena sintético: Deshuesado de plástico alemán:

La espina de ballena sintética es lo suficientemente flexible como para curvarse alrededor del cuerpo y, al mismo tiempo, lo suficientemente rígida como para dar forma al cuerpo. El deshuesado de plástico alemán viene en diferentes anchos y espesores. Cuanto más ancho y grueso es, más rígido es.

Es especialmente adecuado para modelos del siglo XVIII, corsés victorianos, los lados y la parte posterior de los corsés eduardianos.

Una ventaja del deshuesado de plástico alemán es se puede cortar los extremos redondos con unas tijeras y se moldea o aplana con una plancha.

6 – Deshuesado de plástico tripleflex: deshuesado cubierto de sarga.

El deshuesado de plástico Tripleflex es un plástico muy delgado que se pliega tres veces. Este tipo de deshuesado de plástico es mucho más flexible que el deshuesado de plástico alemán. Pero funciona bien como sustituto de la espina de pluma eduardiana. Por lo general, viene con una cubierta de tela de sarga blanca.

7 – Deshuesado de acero plano: deshuesado de acero con resorte.

Dependiendo del ancho y el grosor, el deshuesado de acero plano es más rígido o tan rígido como el deshuesado de plástico alemán. Se usa principalmente en el frente ya que es la zona que necesita más rigidez.

8- Deshuesado de acero inoxidable:

El deshuesado plano de acero inoxidable (¡no deshuesado de acero en espiral!) es incluso más rígido que el deshuesado de acero de resorte. Además, no se oxida. Es perfecto para la parte delantera de los corsés eduardianos, pero por lo general no es fácil de encontrar.

9 – Deshuesado de acero en espiral:

Es la ballena más común en la realización de un corsé actualmente. Al estar compuesta de una espiral plana, es rígida en la dirección de doblez vertical y flexible al movimiento del cuerpo en horizontal.

10 – Cierres deshuesados: Busk o también conocido como Rigilene.

Existen cierres rígidos para evitar que la tela se rasgue en su momento de máxima tensión. El busk delantero facilita la retirada de la prenda, aflojando los cordones traseros y permitiendo abrir la prenda por delante.

En la parte trasera los ojetes estarán reforzados con la ballena de ojetes o doble emballenado a cada linea de ojetes.

Tipos de endurecimiento del corsé:

Los siguientes endurecimientos no son excluyentes, se pueden combinar.

1 – Cordoncillo: o tanza:

Se incluye en las costuras cordón para endurecer y dar rigidez a la zona.

2 – Tejido tramado:

Se realiza un patrón de líneas en paralelo o cruces, uniendo dos piezas iguales.

3 – Tejido resistente:

Al unir la pieza interior al exterior se suele usar en el interior tapicería o fieltro como capa de resistencia y cuerpo en la prenda.

También se recomienda utilizar entretela para evitar que el tejido ceda o se rasgue.

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